Todos podemos ser creativos. Si nos esmeramos. Las principales restricciones para liberar creatividad viven en nuestra mente y podemos derribarlas haciendo cosas diferentes, conociendo sobre temas diversos, relacionándonos con gente peculiar, viendo las cosas con lentes distintos.
- Dejando fluir nuestra imaginación.
- Dándole alas a nuestra creatividad.
- Explorando cosas que nunca hemos hecho.
- Juntándonos con personas creativas y diversas.
- Aprendiendo de lo que ocurre o lo que nos sucede.
- Dejando salir al niño curioso que vive en nosotros.
- Inspirándose en la naturaleza, en la música, en el arte, en el juego…
En ocasiones la creatividad sale de la introspección, otras veces se libera cuando hacemos actividades grupales. Pero recuerda, como dice Jay Samit, que una buena idea sólo será tan buena como su implementación.
No sólo se trata de idear, sino de probar, de implementar, de evaluar. Porque lo que determina el valor de una idea es su puesta en práctica.
La creatividad requiere acción deliberada.