No es intentarlo. Es hacerlo. No es pensar que a lo mejor podemos. Es estar convencidos de que lo haremos. No es dudar, es creer en uno mismo. Es sonreír incluso aunque tengamos dudas. Es vestirnos con la actitud apropiada, con convicción.
-Convicción en nuestras decisiones y en nuestras metas.
-Convicción en los métodos que definimos para abordar las tareas, esfuerzos o iniciativas.
-Convicción en que tenemos los recursos y habilidades para conseguirlo.
-Convicción en que lograremos el resultado proyectado.
-Convicción de que vale la pena invertir nuestra energía y entusiasmo en ello.
-Convicción de que lograremos subir a bordo a otros.
No es centrarnos en las dudas ni en las preocupaciones. Es hacerlo posible.