Cuida la calidad y precisión de tu enfoque. En muchas ocasiones -más de las que imaginamos- las barreras, los obstáculos, las limitaciones, están en nuestra mente. Nos habitan en forma de mantras, pensamientos automáticos, voces internas, que nos drenan la energía y la voluntad.
Si les damos crédito -en lugar de neutralizarlas, con pensamientos, voces y mantras alentadores- terminan socavando nuestros sueños, metas y proyectos.
Si nos quejamos de los obstáculos -en vez de enfocarlos como oportunidades- no encerramos a nosotros mismos en un círculo vicioso.
Es una decisión que debemos tomar cada día.
Cuando tenemos claridad de lo que queremos y realmente lo queremos, tenemos al menos la mitad del camino recorrido.
Concede crédito a la aviadora Amelia Earhart:
“Hay dos tipos de piedras…
y una de ellas rueda”.
Pon a rodar tus piedras!.