Reír siempre ha sido y seguirá siendo un poderoso recurso al cual echar mano incluso, o con mayor razón, en situaciones difíciles o retadoras.
La risa nos hace sentir bien a nosotros y a otros. Por eso me gusta, practico y promuevo el humor sano. El humor que no lastima a otras personas, el humor que nos une.
Hay muchas buenas razones para reírnos. Para reírnos de nosotros y reír con otros: desde una sonrisa tímida, pasando por una risa contagiosa, hasta una carcajada atronadora.
La risa reduce el cansancio, disminuye el estrés, mejora relaciones, sube la autoconfianza, potencia la creatividad, oxigena el cerebro, mitiga el insomnio y alivia el dolor.
Tiene el poder de cambiar nuestro estado anímico y el de otras personas. Puede ser decisivo en diferentes situaciones desde la gestión de un conflicto hasta el resultado de una negociación.
Ríe más a menudo. En silencio, a carcajadas, a solas o en compañía.
La risa es contagiosa, nos energiza, nos alumbra, nos impulsa.