Es dejar de hacer lo mismo de la misma manera.
Es cuestionar la forma como hacemos las cosas, el modo en que nos relacionamos, la calidad de los resultados que obtenemos.
Es desmontar creencias, paradigmas y etiquetas que nos limitan a nosotros y a otros.
Es salir conscientemente, intencionalmente, de nuestra zona de comodidad.
Es encontrar nuevos caminos, herramientas y recursos.
El desierto de las organizaciones, decía Phillip B. Crosby, que está cubierto por los huesos de quienes creyeron saberlo todo y dejaron de aprender.