No eres, de ninguna manera, tus pensamientos. Ni siquiera aquellos que te insisten en que lo son.
En ocasiones, y sobre todo en situaciones difíciles, emergen una serie de enemigos que viven dentro de nosotros. Lo hacen en forma de pensamientos negativos o de una voces empeñadas en sacar la peor versión de nosotros.
Para unos es una voz que lo critica todo; para otros es una exacerbación de la desconfianza hacia sí mismo y los demás; para otros es un deseo de controlarlo todo.
Son voces que se traducen en actitudes y comportamientos que estropean nuestra felicidad, productividad y autoestima.
Silencia a tus saboteadores internos.