a continuación tus resultados
¡Peligro!. Tu resultado es una invitación a que tomes acción decidida. Parecieras que estás sumergido en una zona de comodidad que frena el despliegue de tu potencial y podría limitar tus oportunidades de carrera.
Podría ser que te mantengas en tu organización por un tema de estabilidad, por costumbre, por responsabilidad financiera contigo o los tuyos o por temor de no encontrar algo mejor. La razón o combinación de razones, en tu caso específico, deberías explorarlas para poder definir una estrategia en beneficio de tu carrera, de tus oportunidades.
El riesgo si sigues como estás, es que pases del estancamiento a una zona de abandono, de indiferencia, en la que termines renunciando a tus metas o provocando que sea la empresa la que llegue a tomar la decisión de desvincularte, por tu falta de motivación, por tu conformismo, tu pérdida de desempeño o por el riesgo de que termines contagiando a otros con tu creciente desidia o frustración.
Aún si consideras que hay responsabilidad de tu empresa o de tu jefe en tu falta de oportunidades, sigue siendo tu obligación definir lo que harás: ¿permanecer en ella o buscar otra organización?.
Si es lo primero, necesitas recobrar compromiso y cerrar las brechas en conocimientos, habilidades, recursos, relaciones, etc. que has dejado ensancharse. Si es lo segundo, la ruta es muy similar. Porque antes de emprender una búsqueda necesitas reforzar tu empleabilidad. Lo que sea que definas, sacúdete y ponte en ello. ¡Cuanto antes!
Pueda ser que tu resultado no te sorprenda. Pero vale la pena que te plantees buenas preguntas, si realmente quieres repuntar tu carrera dentro o fuera de tu organización: ¿Qué es lo que quieres para ti?. ¿Es dentro o fuera de tu organización actual?. ¿Qué te está impidiendo conseguirlo?. ¿Cuál es tu nivel de responsabilidad en ello?. Y lo que es más importante: ¿Qué empezarás a hacer?.
Entre mayor sea tu empleabilidad, mayor será tu poder de negociación y mayores serán tus oportunidades de carrera. Asume cuanto antes responsabilidad por tu empleabilidad!.
¡Cuidado!. Tus respuestas evidencian un bajo nivel de autoconfianza y es importante que evalúes si se trata de un tema coyuntural o más profundo. Sea cual sea la raíz, es importante que le prestes atención porque un bajo nivel de autoconfianza podría, entre otras cosas, estar cercenando tu nivel de motivación y afectando tu proyección.
La autoconfianza es el grado en que la persona valora su propia capacidad para tomar decisiones, asumir riesgos y cuestionar pensamientos y creencias limitantes, asumiendo control sobre su carrera laboral. Es la convicción profunda de la propia valía profesional, que se alimenta de los logros del pasado, de la propia ejecución y del interés por identificar y aprovechar oportunidades de crecimiento.
Cuando un profesional, como tus resultados reflejan, revela un bajo nivel de confianza o seguridad en sí mismo se sumerge en un bucle de temores, creencias y pensamientos limitantes sobre su nivel de competencia, que lo pueden llevar a anquilosarse y a inhibirse de buscar promociones u oportunidades. La persona suele resignarse a lo que la organización le ofrece o se supedita a las circunstancias del entorno.
Así que ten cuidado, porque la baja autoconfianza se refleja, en muchos aspectos, no sólo en la forma como hablamos y nos proyectamos sino también en la manera en que otros nos perciben. Y el modo en que nos perciben puede afectar que nos tomen en cuenta para nuevos retos, posiciones y oportunidades. Es momento de que identifiques las razones de tu baja autoconfianza y trabajes decididamente en fortalecerla.
¡Cuidado!. De acuerdo con tus respuestas, reflejas un bajo nivel de preparación o desinterés por tu aprendizaje continuo. Y sin este elemento, cultivado conscientemente, estás perdiendo, incluso sin darte cuenta, competitividad y empleabilidad.
El aprendizaje continuo, la preparación, es la práctica voluntaria, de seguir adquiriendo, actualizándose y perfeccionando conocimientos y habilidades para impulsar el desarrollo de carrera, invirtiendo incluso del propio bolsillo, para no limitarse a lo que la empresa proporciona o aprueba. No se limita a educación formal o corporativa tradicional, porque hay muchas más maneras de adquirir conocimiento.
Cuando la persona, lo cual podría ser tu caso, se conforma con aprender lo que su trabajo o su organización le ofrecen, pierde competitividad, flexibilidad y agilidad, y disminuye su nivel de empleabilidad. Si en tu entorno laboral, tus pares siguen aprendiendo, entonces, en comparación, te vas quedando atrás.
Quien se limita a lo que se espera de ella, o a lo que se le mide, ralentiza o congela su crecimiento. Evalúa qué podrías estar aprendiendo, de qué maneras, inclusive de tu propio presupuesto, para aumentar tu competitividad y empleabilidad. ¡No te quedes atrás! No esperes a que sea tu empresa la que te genere oportunidades.
¡Atención!. De acuerdo con tus respuestas, tienes un bajo nivel de proyección. Y aunque podrías estar subestimando su importancia, es un ingrediente indispensable para lograr un posicionamiento y visibilidad estratégicas, que impulsen tu carrera profesional y te permitan identificar oportunidades clave o que otras personas la identifiquen para ti.
La proyección es la medida en que una persona procura visibilidad para sí misma, para sus conocimientos, resultados y sus logros -en distintos foros y espacios presenciales y virtuales- construyendo en el proceso relaciones de valor, en distintos niveles de la organización y también fuera de ella, que le aseguran posicionamiento como referente, experto o líder de pensamiento en su área de conocimiento o en otros temas.
Hay profesionales, y este podría ser tu caso, que piensan que es suficiente con hacer muy bien el trabajo y que sus evaluaciones de desempeño, o sus jefes, hablarán por ellos. Subestiman el valor de gestionar su marca personal dentro y fuera de su organización. Suelen enfocarse en las relaciones que les permitan hacer bien su trabajo, en el día a día, sin cultivar relaciones pensando en su futuro.
Pero, al pensar y actuar de esta manera, no transmiten su propuesta de valor, no se diferencian. Y el talento que no se comunica es talento que no existe. Piensa en esto y actuarás diferente: el mercado y las empresas suelen pagar mejor a los referentes que a los ejecutores.
¡Cuidado!. De acuerdo con tus respuestas, tienes un bajo nivel de motivación y tienes que prestarle atención porque se trata de un elemento clave para una carrera sostenible.
La motivación es la medida en que mantienes entusiasmo por el trabajo que realizas, por el significado que le encuentras, por los desafíos que te representa y por tu deseo de subir tu propia barda para seguir haciéndolo cada vez mejor, sin que nadie te lo pida o te lo exija.
Cuando la motivación es baja, uno se drena y empieza a cuestionar el sentido de lo que hace, se enfoca en identificar aspectos negativos de su trabajo, lo que lo lleva a sumergirse en una espiral de lamentos y quejas, que limita las oportunidades.
Este parece ser tu caso. Y podría estar afectando tu productividad, tu creatividad y tu compromiso. Así que ¡cuidado!. Revisa qué causas pueden estar afectando tu motivación. ¿Son internas o externas?. Y sobre todo pregúntate y responde con franqueza: ¿qué te dice tu bajo nivel de motivación?.
¡Cuidado!. Mucho cuidado. Tus respuestas revelan que mantienes un bajo balance entre el trabajo y las otras áreas de tu vida. Podría ser que hayas convertido el trabajo en el único espejo en que refleje tu valor como persona o que las exigencias de tu rol te hayan sumergido en una espiral peligrosa, a la que debes poner freno.
El balance es el grado en que la persona logra un equilibrio saludable entre su trabajo y las otras áreas de su vida, cuidando sus dimensiones física, emocional, mental y espiritual. Es una responsabilidad que no se puede delegar en nadie y que uno debe esmerarse en cuidar, intencionadamente, aunque haya picos altos de carga laboral en los que no sea posible.
Hay quienes convierten el trabajo en el único espejo en que se refleja su realización como persona. Esta sobre identificación laboral puede conducir a estrés, ansiedad y desgaste. La constante presión de las organizaciones por resultados crecientes también. Entornos tóxicos, o muy competitivos, provocan que la gente olvide que la productividad necesita descanso, reposo. Es conveniente que revises si este es tu caso.
Cuando el balance es bajo, la persona vive en estado de ansiedad, agobiada por el presente y preocupada por el futuro, va perdiendo enfoque y concentración e incluso productividad, lo que atenta contra sus oportunidades de carrera. Presta atención y toma medidas. Eres mucho más que tu trabajo.
En el desarrollo de carrera, hay una serie de banderas rojas que constituyen advertencias sobre conductas, actitudes o incluso estados anímicos que un profesional debe replegar en beneficio de su trayectoria y de su empleabilidad.
La presencia continua de estas señales puede llegar a ralentizar el desarrollo de carrera cuando se normalizan, cuando se perpetúan. Resignarse a padecerlas, sin hacer nada al respecto, desencadena una serie de consecuencias nocivas. Abrazar el victimismo, aislarse profesionalmente, practicar el cinismo y conformarse con dar lo mínimo son apenas algunas de ellas.
Es definitivo que un contexto difícil, así como períodos de alta presión y preocupaciones diversas, inclusive personales, pueden desplegar estas banderas. Pero es una responsabilidad individual identificarlas a tiempo y trabajar en ellas, cuidando el balance personal. Dependiendo de la cantidad, variedad y fuerza, pueden significar que nuestro ciclo en una organización ha terminado.
Marcadas en color rojo encontrarás las que identificamos para ti cuando respondiste el termómetro. Si no hay ninguna en rojo, significa que estas banderas no te habitan. Si este fuese el caso, ¡felicidades! Mantente, eso sí, alerta si llegan a aparecer.
En el desarrollo de carrera, hay una serie de banderas verdes que constituyen signos de que estás avanzando en tu trayectoria, de forma sostenible. Señales de que sigues aprendiendo, manteniendo vigencia profesional y cuidando tu visibilidad, sin sacrificar otras áreas de tu vida.
Son signos de que has asumido responsabilidad sobre tu carrera, sin esperar a que sean otros quienes tracen tu plan y de que trabajas intencionadamente en tus siguientes pasos, invirtiendo energía, tiempo y otros recursos en ello.
Estas banderas verdes pueden significar que estás en una empresa a la que valoras y que te valora. Pueden ser indicativas de que estás en el lugar correcto para una trayectoria sostenible.
Marcadas en color verde encontrarás las que identificamos para ti cuando respondiste el termómetro. Si no hay ninguna en verde, significa que estas banderas no te habitan. Si este fuese el caso, es óptimo que las revises a ver cuáles de ellas puedes desplegar en tu beneficio.