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Me cuesta contenerme ante la incompetencia o la falta de rigor.
Suelo decir las cosas como las pienso, frontalmente, sin suavizarlas.
Me frustra que la gente no siga las instrucciones o que incumpla compromisos.
Mi nivel de exigencia y comentarios directos pueden intimidar a otras personas.
En momentos de presión, me transformo en una persona dura y cortante.
Me cuesta disimular mi decepción, cuando las cosas no salen como esperaba.
Me resulta difícil encontrar el lado positivo ante cambios o decisiones que me afectan.
Tiendo a revelar mis inconformidades o decepciones a mis personas de confianza, para sentir refuerzo.
Tengo la sensación de que las cosas, por alguna razón, suelen complicarse para mí.
Me siento bien cuando hay personas que me escuchan y validan mi malestar y procupaciones.
Suelo compartir, de forma espontánea, mi conocimiento y experiencia con los demás.
Ante falta de rigor o desconocimiento, prefiero tomar la palabra para aclarar o llenar los vacíos.
Interrumpo a otras personas si siento que lo tengo que explicar es importante que todos lo sepan.
Puedo llegar a monopolizar el uso de la palabra, en reuniones o conversaciones, sin darme cuenta.
Me entusiasma proponer, con el mayor nivel de detalle posible, múltiples ideas, respuestas o soluciones a situaciones y problemas.
Suelo expresar mis desacuerdos con ironía, sarcasmo o con indirectas.
Puedo lastimar a otros por no medir el impacto de mis palabras.
Suelo recurrir al humor o a bromas que pueden ser punzantes, cuando estoy molesto por algo o con alguien.
Prefiero ser más sutil, más fino, que confrontar de manera directa a las personas con las que tengo un problema o desacuerdo.
En lugar de discusiones abiertas, prefiero hacer notar mi incomodidad con bromas o comentarios indirectos.
Reacciono con intensidad cuando me tratan de manera injusta o me cuestionan.
Me cuesta contener mi enojo cuando alguien o algo me molesta profundamente.
Una vez que empiezo a expresar mi malestar, me cuesta poner freno o detenerme.
Cuando algo me frustra tiendo a elevar el tono de voz.
Ante algo que me desborda, digo lo que viene a la mente sin suavizarlo.
Prefiero cambiar de tema cuando una conversación se vuelve incómoda.
Tiendo a posponer conversaciones difíciles esperando que el problema desaparezca o que alguien más lo resuelva.
Me incomoda la presión de tomar decisiones rápidas en momentos, situaciones o conversaciones tensas.
Ante una situación o conversación incómoda, prefiero guardar silencio.
En momentos difíciles, me cuesta expresar lo que pienso sobre todo si mi posición es diferente a la de la otra persona.
Me esfuerzo en no incomodar a los demás aunque tenga que callarme lo que pienso.
Tiendo a priorizar las necesidades de otras personas en lugar de las mías.
Tiendo a apoyar las ideas de otros para evitar discusiones, aunque tenga una opinión diferente sobre lo que debe hacerse.
Después de conversaciones tensas, resto importancia a la forma como me sentí para no causar molestias.
Tiendo a ceder con tal de preservar la armonía y las buenas relaciones.
Me cuesta tomar decisiones cuando hay varias opciones disponibles.
Me preocupa llegar a tomar decisiones de las que pueda arrepentirme y por eso las dilato.
Tiendo a cambiar de opinión si hacerlo me evita un conflicto o situación difícil.
En situaciones de tensión, se me dificulta tomar posición o partido.
Me gusta pedir distintas opiniones antes de tomar una decisión.
Tiendo a centrarme en los riesgos y en las dificultades cuando se presentan situaciones difíciles.
Me parece importante alertar a los demás sobre los peligros o los riesgos de sus decisiones, aunque no me lo pregunten.
Me cuesta sentir entusiasmo ante cambios, cosas nuevas o decisiones abruptas.
En situaciones de crisis, en conversaciones difíciles, tiendo a imaginar los peores escenarios y me centro en ellos.
Me frustra cuando la gente es optimista sin mayor fundamento.
Me impaciento cuando alguien me cuestiona o pone en entredicho mi autoridad o decisiones.
Crítico con dureza cuando las cosas no se hacen o no salen como he pedido.
Suelo tener muy clara la forma y el orden en que deben hacerse la cosas.
En momentos de presión, prefiero asumir el control completo.
Me cuesta tolerar la improvisación, la falta de rigor o los errores ajenos.
Tengo tendencia a tomarme las cosas o los comentarios de manera personal.
Suelo sentirme incomprendido o tratado de forma injusta.
Me siento fácilmente afectado por decisiones o circunstancias que no controlo.
Tengo la sensación de que a la gente les cuesta ponerse en mi lugar.
Me cuesta mantener la calma ante decisiones que me afectan negativamente.
Cuando escucho o me entero de información que es importante que otras personas conozcan, se las comparto.
Suelo decirle a la gente lo que otras personas no se atreven a decirle de manera directa.
Me gusta analizar situaciones y sacar conclusiones o teorías sobre lo que está sucediendo y contarla a otros para que se preparen.
Me siento en la responsabilidad de hacer visible, de poner sobre la mesa, temas o situaciones que otros prefieren callar.
Comparto información relevante a la que tengo que acceso que puede afectar a otros.
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