a continuación tus resultados
¡Buen resultado!. Tus respuestas reflejan una carrera en crecimiento con ciertas áreas de mejora a las que deberías prestar atención, para lograr un sólido crecimiento y, lo que es más valioso, un crecimiento sostenible, en el que no sacrifiques tu bienestar integral, tus relaciones vitales ni tu identidad.
De acuerdo con tu puntaje, tienes las condiciones para acelerar tu crecimiento, si es lo que quieres para ti. ¿Dónde te ves?. ¿Creciendo en tu empresa actual o dando un giro a otra organización o industria?. En cualquiera de los casos, es conveniente que te hagas buenas preguntas, para definir tu hoja de ruta. ¿A qué aspiras?. ¿Cuál piensas que podría ser tu siguiente paso?. ¿Cuáles son tus brechas? ¿Qué tendrías que hacer para cerrarlas?. ¿En qué tiempos lo harás?.
Si quieres convertirte en el piloto de tu carrera es valioso que te hagas preguntas incómodas: ¿Qué podrías hacer mejor?. ¿En qué proyectos podrías involucrarte? ¿Qué relaciones deberías estar tejiendo?. ¿A quién podrías recurrir en busca de patrocinio o mentoría?. ¿Cómo podrías convertirte en un referente, en tu área de conocimiento o “expertise”, al que la gente acude?. ¿Qué tendrías que hacer para posicionarte mejor dentro y fuera de tu organización.
Lo mejor que puedes hacer para acelerar tu desarrollo de carrera es aportar valor estratégico a tu compañía y visibilizarlo, es decir, ser reconocido por tus ideas, por tus resultados, por tu empuje y por tu liderazgo. Esta es una autopista para seguir creciendo en ella o para hacer, si lo decides, un giro a otra industria, tipo de negocio o empresa.
Entre mayor sea tu empleabilidad, mayor será tu poder de negociación y mayores serán tus oportunidades de carrera. Tu empleabilidad es algo que depende de ti. Así que: pon sobre la mesa lo que quieres, piensa en tu siguiente paso. ¡Defínelo y trabaja en ello!
¡Atención!. Según tus respuestas, estás en un nivel medio de preparación. Y si quieres incrementar tu empleabilidad, tienes que invertir más consciente y decididamente en tu aprendizaje continuo.
El aprendizaje continuo, la preparación, es la práctica voluntaria, de seguir adquiriendo, actualizándose y perfeccionando conocimientos y habilidades para impulsar el desarrollo de carrera, invirtiendo incluso del propio bolsillo, para no limitarse a lo que la empresa proporciona o financia. No se restringe a educación formal o corporativa tradicional, porque hay muchas más maneras de adquirir conocimiento.
Hay personas que se conforman con los estudios formales que han realizado, que se enfocan en aprender en la práctica (in the job), mientras ejecutan sus tareas laborales diarias, o que se limitan a aprovechar las oportunidades internas de capacitación que su empresa genera o las externas que le financia. Esperan que sea la empresa quien les genere oportunidades de carrera. ¡No seas una de ellas!.
Si te mantienes es una zona media, habrá otras personas que sigan invirtiendo en su aprendizaje continuo, identificando conocimientos y habilidades que les harán desempeñarse mejor en su puesto actual y, aún más, en el puesto al que aspiran. Si en tu entorno laboral, tus pares siguen aprendiendo, entonces, en comparación, te vas quedando atrás.
¡Atención!. Tus respuestas reflejan un nivel medio de autoconfianza. Es definitivo que las reservas de autoconfianza no siempre son las mismas, porque no vivimos lo mismo y esto puede afectarnos, pero lo óptimo es que las mantengamos lo más más altas posibles.
Así que es valioso que revises si se trata de un tema coyuntural o más profundo. Sea cual sea la razón, es importante que le prestes atención, porque una merma en la autoconfianza podría, entre otras cosas, llegar a cercenar tu nivel de motivación, tu productividad y afectar incluso tu proyección.
La autoconfianza es el grado en que la persona valora su propia capacidad para tomar decisiones, asumir riesgos y cuestionar pensamientos y creencias limitantes, asumiendo control sobre su carrera laboral. Es la convicción profunda de la propia valía profesional, que se alimenta de los logros del pasado, de la propia ejecución y del interés por identificar y aprovechar oportunidades de crecimiento.
Cuando un profesional no se da cuenta de que su nivel de autoconfianza se ha deteriorado, es posible que también, sin darse cuenta, llegue a sumergirse en un bucle de temores, creencias y pensamientos limitantes sobre su nivel de competencia, que lo pueden llevar a anquilosarse y a inhibirse de buscar promociones u oportunidades.
La autoconfianza es un predictor en el desarrollo de carrera, pues actúa como un filtro que determina las metas que una profesional se propone y el esfuerzo que pondrá en ellas. Si tu confianza se ha venido lesionando, o nunca ha sido un punto alto, es momento de que identifiques las razones y trabajes decididamente en fortalecerla. Conviértete en el arquitecto de su propia trayectoria.
¡Atención!. De acuerdo con tus respuestas, tienes un nivel medio de motivación. Y sí quieres más y mejores oportunidades de carrera es valioso que encuentres la forma de incrementarla, porque se trata de un elemento clave para una carrera sostenible.
La motivación es la medida en que mantienes entusiasmo por el trabajo que realizas, por el significado que le encuentras, por los desafíos que te representa y por tu deseo de subir tu propia barda para seguir haciéndolo cada vez mejor, sin que nadie te lo pida o te lo exija.
Si te mantienes es una zona media, sin esfuerzos conscientes por elevarla, el peligro es que más bien disminuya hasta un punto que te lleve a sumergirte en una espiral de lamentos y quejas, que termine limitando tus oportunidades.
No siempre podemos tener la motivación al tope, pero alimentarla nos mueve a trabajar por lo que queremos, impulsando nuestro desarrollo de carrera. Pregúntate que puedes hacer para incrementarla!.
¡Atención!. De acuerdo con tus respuestas, tienes un nivel medio de proyección. Podrías estar subestimando hoy su importancia y si no trabajas en ella de forma más intencionada y constante, por más bueno que sea tu desempeño, no estarás en el “top of mind” de personas decisivas cuando surjan oportunidades valiosas.
La proyección, bien manejada, es un ingrediente indispensable para lograr un posicionamiento y visibilidad estratégicas, que impulsen tu carrera profesional.
El mercado y las empresas suelen pagar mejor a los referentes que a los ejecutores. Pero hay profesionales que piensan que es suficiente con hacer muy bien el trabajo y que sus evaluaciones de desempeño, o sus jefes, hablarán por ellos. Subestiman el valor de gestionar su marca personal dentro y fuera de su organización. Suelen enfocarse en las relaciones que les permitan hacer bien su trabajo, en el día a día, sin cultivar relaciones pensando en su futuro. ¡No seas uno de ellos!.
El talento que no se comunica es talento que no existe. Sube tu propia barda en relación con tu proyección. Utilízala como una ascensor que te conduzca a más y mejores oportunidades.
¡Atención!. Tus respuestas revelan que podrías hacer más, mucho más, por tu balance entre el trabajo y las otras áreas de tu vida. Si no trabajas en incrementarlo conscientemente, puedes poner en riesgo relaciones y resultados.
El balance es el grado en que la persona logra un equilibrio saludable entre su trabajo y las otras áreas de su vida, cuidando sus dimensiones física, emocional, mental y espiritual. Es una responsabilidad que no se puede delegar en nadie y que uno debe esmerarse en cuidar, intencionadamente, aunque haya picos altos de carga laboral en los que no sea posible.
Hay quienes convierten el trabajo en el único espejo en que se refleja su valor como persona. Esta sobre identificación laboral puede conducir a estrés, ansiedad y desgaste. La constante presión de las organizaciones por resultados crecientes también. Entornos tóxicos, o muy competitivos, provocan que la gente olvide que la productividad necesita descanso, reposo.
Cuando el balance es bajo, o se afecta, la persona vive en estado de ansiedad, agobiada por el presente y preocupada por el futuro, va perdiendo enfoque y concentración e incluso productividad, lo que atenta contra sus oportunidades de carrera. No permitas que esto te ocurra. El balance son los cimientos que sostienen una carrera plena.
En el desarrollo de carrera, hay una serie de banderas rojas que constituyen advertencias sobre conductas, actitudes o incluso estados anímicos que un profesional debe replegar en beneficio de su trayectoria y de su empleabilidad.
La presencia continua de estas señales puede llegar a ralentizar el desarrollo de carrera cuando se normalizan, cuando se perpetúan. Resignarse a padecerlas, sin hacer nada al respecto, desencadena una serie de consecuencias nocivas. Abrazar el victimismo, aislarse profesionalmente, practicar el cinismo y conformarse con dar lo mínimo son apenas algunas de ellas.
Es definitivo que un contexto difícil, así como períodos de alta presión y preocupaciones diversas, inclusive personales, pueden desplegar estas banderas. Pero es una responsabilidad individual identificarlas a tiempo y trabajar en ellas, cuidando el balance personal. Dependiendo de la cantidad, variedad y fuerza, pueden significar que nuestro ciclo en una organización ha terminado.
Marcadas en color rojo encontrarás las que identificamos para ti cuando respondiste el termómetro. Si no hay ninguna en rojo, significa que estas banderas no te habitan. Si este fuese el caso, ¡felicidades! Mantente, eso sí, alerta si llegan a aparecer.
En el desarrollo de carrera, hay una serie de banderas verdes que constituyen signos de que estás avanzando en tu trayectoria, de forma sostenible. Señales de que sigues aprendiendo, manteniendo vigencia profesional y cuidando tu visibilidad, sin sacrificar otras áreas de tu vida.
Son signos de que has asumido responsabilidad sobre tu carrera, sin esperar a que sean otros quienes tracen tu plan y de que trabajas intencionadamente en tus siguientes pasos, invirtiendo energía, tiempo y otros recursos en ello.
Estas banderas verdes pueden significar que estás en una empresa a la que valoras y que te valora. Pueden ser indicativas de que estás en el lugar correcto para una trayectoria sostenible.
Marcadas en color verde encontrarás las que identificamos para ti cuando respondiste el termómetro. Si no hay ninguna en verde, significa que estas banderas no te habitan. Si este fuese el caso, es óptimo que las revises a ver cuáles de ellas puedes desplegar en tu beneficio.